Mi práctica artística se sitúa en la intersección donde convergen la tecnología digital, la interactividad y la experiencia sensorial. Mi lenguaje ha evolucionado desde la linealidad de la pantalla tradicional hacia la exploración de los nuevos medios, el código creativo y el tiempo real.
Concibo la imagen y el sonido no como elementos estáticos o independientes, sino como flujos de información vivos, capaces de reaccionar, mutar y dialogar entre sí y con el entorno que los aloja.
El núcleo de mi investigación actual se centra en el desarrollo de sistemas interactivos y entornos generativos utilizando herramientas de programación visual como TouchDesigner. Me fascina la capacidad de transformar datos abstractos —ya sean estímulos sonoros, movimientos corporales, dinámicas espaciales o interacciones masivas— en arquitecturas visuales dinámicas.
Esta exploración de los flujos de datos encuentra hoy una urgencia conceptual y poética en la crisis climática, específicamente en el repliegue y la transformación de los ecosistemas glaciares.